viernes, septiembre 09, 2016

Mirando a la Virgen

Desconfiando de tu debilidad, mirando a la Virgen, te sientes seguro de que todo lo puedes en Aquel que te conforta (cf. Flp. 4,13). [Alcor.2. Aventura de la Fe]
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El nombre del Señor

Que el Nombre del Señor todos alaben, porque sólo su Nombre merece toda gloria, su majestad se eleva por encima de la tierra y del cielo. [Salmo 148,13]
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Hacer amar a Jesucristo

En Nápoles ha sido muy alabada esta obra (Práctica del Amor a Jesucristo); pero poco o nada me importan a mí los aplausos de los hombres, mi único deseo es hacer amar a Jesucristo en estos tiempos en los cuales parece que vive de todos olvidado. Si el mundo no le ama, amémosle con todo nuestro corazón a lo menos nosotros, que a Él nos hemos consagrado.

San Alfonso María de Ligorio a una religiosa.
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martes, agosto 30, 2016

Amar el sufrimiento

El sufrimiento se convirtió en mi atractivo, tenía para mí encantos que me cautivaban sin llegar a conocerlos bien. Hasta entonces había sufrido sin amar el sufrimiento, desde ese día sentí por él verdadero amor. Sentí también el deseo de amar a Dios solo, de encontrar alegría sólo en Él.

Santa Teresa de Lisieux

Historia de un alma. Cap. 4. p.120.
Ed. S.Pablo 1994. Colombia.


[Cuando María, a quien llamaba su madrina, le habló del sufrimiento antes de comulgar en una fiesta, ya que tenía permiso de hacerlo después de su 2da. comunión]

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Pensamientos del alma

Hay cosas que pierden su perfume en cuanto se las expone al aire, hay pensamiento del alma que no pueden ser traducidos al lenguaje de la tierra sin perder su sentido íntimo y celestial.
(Santa Teresa de Lisieux)

Historia de un alma. Cap. 4. p. 116
Ed. S.Pablo 1994. Colombia.
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jueves, mayo 14, 2015

En tus manos pongo mi corazón

En tus manos pongo, Señor, todo mi corazón.
Pero, ¡oh Dios mío, qué corazón es éste que me atrevo a ofrecerte! Fue creado para amarte, pero en lugar amarte, muchas veces se ha revelado. No olvides, Jesús mío, que si hubo tiempo en que éste se rebeló contra ti, ahora quiere postrarse arrepentido y lleno de dolor por los disgustos que te ha causado. Me duele, Redentor mío, haberte menospreciado, y a toda costa estoy dispuesto a amarte y obedecerte en todo. Por Tu divina gracia la vida en adelante emplearé en amarte siempre, sumo Bien mío. ¡Oh María, Madre mía! haz que sea agradable a tu divino Hijo.

San Alfonso María de Ligorio.

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jueves, abril 16, 2015

Noche oscura

En una noche escura,
con ansias en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!,
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.
A escuras y segura
por la secreta escala, disfrazada,
¡oh dichosa ventura!,
a escuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada.
En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.
Aquesta me guiaba
más cierto que la luz del mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.

¡Oh noche, que guiaste;
oh noche amable más que el alborada;
oh noche que juntaste
Amado con amada,
amada, con el Amado transformada!
En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba
y el ventalle de cedros aire daba.
El aire del almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería
y todos mis sentidos suspendía.
Quedéme y olvidéme,
el rostro recliné sobre el Amado;
cesó todo y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.
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sábado, septiembre 01, 2012

Apostolado Alma a Alma

Una impresión superficial suele paralizar el apostolado alma a alma. A los que nos rodean no les interesa Dios. A primera vista, parece que los seres humanos persiguen múltiples y dispares objetivos: negocios, política, arte, literatura, diversiones, deportes... Todo menos Dios. Pero en realidad, lo que buscan bajo esa variedad de actividades en una cosa sencilla, infinitamente simple y conmovedora en su simplicidad: AMAR Y SER AMADO. Todos tienen hambre y sed de felicidad, de amor verdadero. Quieren tener una razón de vivir a escala de su corazón.

Tomás Morales SJ
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Confianza en Dios

Desconfiar de sí mismo y confiar en Él. Olvidarse de uno y acordarse de Dios (...) Sólo el humilde confía y desconfía al mismo tiempo. Desconfía porque se conoce a sí mismo, se ve tal cual es, con todos sus fallos y limitaciones. Confía porque recurre a Dios al ver su propia miseria, suplicándole como un mendigo.

Tomás Morales SJ
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