miércoles, mayo 05, 2010

Alma seducida

Al alma humana, cuando ha sido profundamente seducida por Dios, le nacen alas del alcance del mundo, y con tal de estar con su Señor, es capaz de trasponer montañas y mares, recorrer ciudades y ríos; no teme al ridículo; no hay sombras que la asusten ni fronteras que la detengan.

Ignacio Larrañaga.
El Hermano de Asís.
Ed. Paulinas, Madrid 1990
11a. edición.
Pag. 43.
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