miércoles, mayo 05, 2010

Alma vacilante

Mira, Señor, en lo que viene a caer un alma vacilante que todavía no está firme en el sólido cimiento de la verdad. Según soplan los aires de las lenguas, afectos y opiniones de los hombres, así ella es llevada y traida, arrojada y rechazada, oscureciéndosele de tal suerte la luz, que no se ve la verdad; siendo así que la tenemos presente y delante de nosotros.

San Agustín. Confesiones Libro 3 cap. 14, 23
Share: