jueves, mayo 14, 2015

En tus manos pongo mi corazón

En tus manos pongo, Señor, todo mi corazón.
Pero, ¡oh Dios mío, qué corazón es éste que me atrevo a ofrecerte! Fue creado para amarte, pero en lugar amarte, muchas veces se ha revelado. No olvides, Jesús mío, que si hubo tiempo en que éste se rebeló contra ti, ahora quiere postrarse arrepentido y lleno de dolor por los disgustos que te ha causado. Me duele, Redentor mío, haberte menospreciado, y a toda costa estoy dispuesto a amarte y obedecerte en todo. Por Tu divina gracia la vida en adelante emplearé en amarte siempre, sumo Bien mío. ¡Oh María, Madre mía! haz que sea agradable a tu divino Hijo.

San Alfonso María de Ligorio.

Share:

jueves, abril 16, 2015

Noche oscura

En una noche escura,
con ansias en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!,
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.
A escuras y segura
por la secreta escala, disfrazada,
¡oh dichosa ventura!,
a escuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada.
En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.
Aquesta me guiaba
más cierto que la luz del mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.

¡Oh noche, que guiaste;
oh noche amable más que el alborada;
oh noche que juntaste
Amado con amada,
amada, con el Amado transformada!
En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba
y el ventalle de cedros aire daba.
El aire del almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería
y todos mis sentidos suspendía.
Quedéme y olvidéme,
el rostro recliné sobre el Amado;
cesó todo y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.
Share: